Evitar la Patria Socialista
Por Pedro Bianchi*

La situación financiera, económica, social y política previa al golpe militar del 24 de marzo de 1976, era realmente deplorable. Todos los días había cadáveres en la calle fruto del enfrentamiento entre la Triple A y las organizaciones subversivas.

Existía un vacío de poder que no pudo manejar la ex presidente María Estela Martínez de Perón -alias Isabelita- y sus colaboradores. Había una inflación inmanejable por los ministros de economía de le época y existía un relajamiento social, total, fruto del descontento y de la incertidumbre.

Dentro de ese marco, la gran mayoría de los argentinos, deseábamos un golpe militar que terminara con el caos reinante. Es decir, el golpe militar del 24 de marzo de 1976, contó con la aprobación generalizada.

Todos estábamos de acuerdo con la lucha antisubversiva y con terminar el terrorismo de la izquierda militarizada. Pero pasado algunos años y tomado conocimiento de hechos de represión, no estamos de acuerdo con la metodología empleada.

No estamos de acuerdo con los vuelos de la muerte, ni con los Ford Falcon, las capuchas y con la tortura y desaparición forzada como tampoco con el robo de niños ni con la supresión de la identidad de ellos.

Sin perjuicio de que la guerra antisubversiva y su posterior triunfo, el cuál anuló a la guerrilla subversiva, nos permitió conservar nuestro sistema de vida y nuestras pautas constitucionales las cuales hacen a la esencia del ser nacional y nos evitó que nos convirtiera en una Patria Socialista al estilo de Cuba.

Pero ello no quita las tremendas heridas dejadas a la Nación Argentina por la errónea metodología empleada: la figura jurídica de los desaparecidos, el reclamo de las Madres de Plaza de Mayo y de las Abuelas que piden por conocer a sus nietos y de tantos hogares que tienen el dolor de contar con uno o varios desaparecidos.

Algún día, y quiera Dios, la herida tendrá que cicatrizar, se proyecte un manto de olvido a lo irremediable y que todos los argentinos seamos unidos.

*Profesor de Derecho Penal y ex defensor de Emilio Eduardo Massera.

Fuente: www3.terra.com.ar, marzo de 2001.